jueves, 14 de febrero de 2019

CAEPS y la Asociación Pablo Besson, dos Organizaciones argentinas con más de 20 años de experiencia, continúan en su Gestión Asociada para el 2019. Los dos años cursados como Operador/a Social en Asociación Pablo Besson, habilita a continuar/completar la Carrera de Psicología Social en CAEPS (Centro de Altos Estudios en Psicología Social) con el plus contar con una Orientación en Violencia Familiar!!! Los y las profesoras de la capacitación cuentan con larga experiencia en la temática. 

miércoles, 16 de enero de 2019

¿De qué “religión” estamos hablando?

Por Nicolas Panotto (*)  

Últimamente es común leer frases como “la religión se metió en el Estado” o “la religión intervino en asuntos políticos”. Generalmente el tono de estas expresiones suele ser crítico, cuestionando particularmente el incremento de perspectivas neoconservadoras y su intromisión en el tratamiento de proyectos de ley vinculados a igualdad de género, educación sexual, despenalización y legalización del aborto, entre otros. Podemos encontrar innumerables ejemplos de los tipos de incidencia de estos grupos, tanto en el ámbito nacional como regional, que van desde declaraciones públicas de iglesias y comunidades religiosas sobre temas sensibles en términos sociales, hasta extendidas movilizaciones callejeras, un lobby cada vez más organizado y la presencia en espacios multilaterales.

Ahora bien, aunque esto tiene mucho de razón, para que dicha crítica sea efectiva en términos socio-políticos reales, requiere de algunas precisiones. A saber: el problema no es que LA religión se está metiendo en la política, sino que ciertas visiones específicas –morales, ideológicas, sociales-, que forman parte de un extenso repertorio de imaginarios, opiniones y posiciones dentro de las diversas expresiones de fe, están logrando articularse con algunas agendas políticas con las cuales encuentran eco. No podemos hacer referencia a una condición homogénea del campo de las creencias, ni de sus posturas políticas e ideológicas. Las visiones neoconservadoras que forman parte de él son una más entre muchas. Mayoritaria, no lo negamos, ¿pero acaso no es el reflejo de lo que sucede en la sociedad en general?. Más aún, dichas perspectivas también pueden ser asumidas de diversas maneras por parte de los creyentes particulares e inclusive las estructuras institucionales, ya que no todas las personas e iglesias pretenden hacer una agenda política de sus creencias particulares, haciendo inclusive una distinción entre sus posturas teológicas y aquellas de interés público, aunque ello implique cierta contradicción o tensión.  
Hacer esta precisión no es un dato menor. ¿Por qué? Primero, porque hacer generalizaciones sobre la génesis y constitución de cualquier actor social –en este caso uno muy importante como es el religioso- impide realizar un análisis certero sobre muchos factores, además de representar una actitud poco sensible en términos democráticos, al imponerse un prejuicio por sobre las singularidades de una identidad, con la vulnerabilidad de derechos que ello conlleva. 
Enfatizar sólo sobre una de las múltiples caras que puede asumir una expre
sión religiosa, es un 
reduccionismo que no da cuenta de la complejidad del campo y de los innumerables tipos de incidencia que poseen sus actores y comunidades, las cuales son en muchos casos antagónicas. ¡También hallaremos dentro de los espacios religiosos las mismas tensiones que encontramos en cualquier grupo identitario!
Pero en segundo lugar, esta aclaración también tiene directa incidencia en el planteamiento de la idea de Estado laico e inclusive sobre cómo promover otros imaginarios en torno a la relación entre religión y espacio público. Veamos. Decir: “la religión no debería influir en el Estado” o “las creencias particulares no tienen que meterse en la política”, nos pese o no, es una falacia. Debemos procurar que el Estado nunca asuma una instancia de confesionalidad, donde una expresión religiosa sea priorizada por sobre las demás y sea tomada como posicionamiento oficial en temas concernientes al espacio público. Es la separación entre Iglesia y Estado, por la cual debemos seguir luchando. Pero ello no significa que perspectivas religiosas de todo tipo influyan de alguna manera en la opinión de legisladores, a través de debates públicos, de declaraciones institucionales, a través de movilizaciones, en la participación de consultas parlamentarias, entre otras acciones. ¿Es esto negativo en sí mismo? Para nada. Forma parte del itinerario que constituye un espacio democrático, donde la diversidad de voces que lo compone tienen el derecho de expresar su perspectiva, siempre y cuando respeten a los demás y se entiendan a sí mismos en un mismo estatus de legitimidad que el otro.
Lamentablemente, debemos reconocer que muchas expresiones religiosas no cumplen esto último, ya que se entienden a sí mismas como portadoras de un tipo de verdad absoluta revelada, lo cual implica la obstrucción de un diálogo social abierto e inclusivo. Nuevamente, podríamos también atribuir tal falta a otros sectores sociales, que hacen lo mismo pero desde una visión no teológica. En todo caso, vemos aquí la necesidad de trabajar con mayor profundidad las interacciones entre imaginarios dogmáticos y sus consecuencias sociales. Una tarea interesante que teólogos/as y analistas políticos deberían plantear de forma conjunta.
Por ello, la pregunta es: ¿qué deberíamos priorizar: insistir que LA religión quede fuera (apelando a visiones generalizadoras y monolíticas que no dan cuenta de la complejidad del objeto al que refiere), o reconocer que las creencias siempre han sido y seguirán siendo un elemento fundamental en la construcción de identidades políticas, pero procurando que se visibilicen en su totalidad, diversidad y pluralidad, para así lograr una mayor representatividad de perspectivas sociales e ideológicas en diálogo con las diversas miradas que habitan a las creencias religiosas?
En otros términos, el reconocimiento de la pluralidad del campo religioso y la no promoción de visiones monopólicas, servirá a la construcción de un espacio de disputa de sentidos. La solución no se encuentra en la exclusión. Ello responde a una muy mala lectura del fenómeno de secularización y del concepto de laicidad, además de una actitud con ribetes poco democráticos. Si partimos desde una visión radical de lo democrático, entonces lo que debemos procurar es crear un espacio de disputa hegemónica, donde las voces que son visibilizadas como las únicas fidedignas sean confrontadas con visiones diversas, que apelen a agendas en derechos humanos, a prácticas inclusivas y a perspectivas dialogantes, para así inscribir una instancia política plural, reconociendo las características del propio campo religioso.

Por todo esto, cuando hablemos de “religión y política”, tenemos que preguntarnos: ¿de qué “religión” estamos hablando? ¿A qué visión responde? ¿Cuál es la particularidad que posee? ¿Qué principios dogmáticos representa? ¿Qué otros actores y perspectivas existen dentro de su propio seno? En fin, preguntarse quién es ese otro (religioso) es una interrogante muy adeudada en nuestras democracias latinoamericanas. Tal vez así podremos caminar hacia la deconstrucción y cuestionamiento de aquellas voces neoconservadoras que muchas veces se creen representantes del todo, para así proyectar el potencial político intrínseco que posee la diversidad de creencias que embellece nuestras sociedades, contexto que es indispensable para dar cuenta de un ambiente realmente democrático.
(*) (Argentina). Licenciado en Teología por el IU ISEDET, Magister en Antropología Social y Política y doctorando en Ciencias Sociales (FLACSO Argentina).

Publicado en: http://www.gemrip.org/blog/ 


viernes, 11 de enero de 2019

Hombres que ejercen violencia en el ámbito doméstico

La violencia que ejercen los hombres contra las mujeres representa un grave problema en el mundo, por lo que ha sido un tema central para los instrumentos internacionales, los cuales están dirigidos a lograr la igualdad entre mujeres y hombres así como el pleno ejercicio de los derechos humanos.

Una relación es violenta cuando existe un acto u omisión intencional que transgrede un derecho, ocasiona daños de índole y magnitud diversa y busca el sometimiento y el control sobre otra persona (Torres, 2001). Mujeres y hombres pueden ser tanto víctimas como perpetradores de violencia; sin embargo, comúnmente la violencia que se comete contra las mujeres difiere de la que se comete contra los hombres. 
Ni todas las mujeres ni todos los hombres son afectados por las mismas expresiones de violencia de la misma manera ni en igual magnitud, pues existen diferencias según las relaciones de poder y sus situaciones socio-económicas y culturales. 
Los hombres tienen mayor probabilidad de ser violentados en espacios públicos y por personas extrañas; mientras que las mujeres tienen mayor probabilidad de ser agredidas por personas conocidas, a menudo un familiar o su pareja y en espacios privados, así como ser víctimas de algún tipo de violencia sexual. Además, en la mayoría de los casos, los perpetradores de violencia son hombres, independientemente del sexo de la víctima. Los hombres que establecen relaciones violentas con las mujeres (desde la violencia verbal disfrazada de “piropos”, hasta el femicidio) constituyen una muestra de cómo el género estructura las jerarquías y el poder tanto en el nivel público como en las familias. La expresión violencia de género comúnmente se refiere a la violencia que es producto de la subordinación de las mujeres y va encaminada a perpetuarla. Se ha utilizado el término “machismo” como una supuesta característica de los hombres y causa de la violencia contra las mujeres, particularmente en el ámbito latinoamericano.
Una característica de la violencia de pareja que dificulta enormemente su erradicación es el alto grado de invisibilización y tolerancia que la rodea. Por ello, la Asociación Pablo Besson que viene desarrollando tareas de prevención y asistencia a familias con vínculos violentos, desde hace mas de dos décadas, interviniendo con mujeres en situación de violencia, niños, niñas y adolescentes víctimas de maltrato y/o abuso sexual y hombres que ejercen violencia. En la actualidad contamos con tres dispositivos de asistencia a hombres, motivo por el cual nos lleva a querer compartir nuestra experiencia para concientizar y sensibilizar a todas las personas que deseen tener herramientas para de-construir estas violencias y construir vínculos mas saludables.
En éste camino junto a "Bíblica Virtual" ofrecemos un  Diplomado, con contenidos y experiencias para áreas de Consejería y enseñanza en Iglesias, ONGs, u Organizaciones afines y/o profesionales de las ciencias sociales.

INICIO: 25 de febrero 2019 
DURACIÓN: 5 meses y medio
INFORMACIÓN: administracion@biblicavirtual.com                                                                              

DOCENTES: 
Malena Manzato - Psicóloga Social - Especialista en Violencia Familiar- Co-Coordinadora de los grupos de hombres que ejercen violencia. Fundadora de la Asociación (1997). Integrante del Equipo de Capacitación de la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el área de Fortalecimiento de Políticas de Igualdad de Oportunidades.
Matías De Stéfano: Antropólogo - Investigador del CONICET  (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) - Especialista en estudios de masculinidades - Investigación doctoral en las masculinidades de los hombres que ejercen violencia.
Carolina Gonzalez: Trabajadora Social - Especialista en Violencia Familiar - Docente en el pos-grado de Violencia Familiar en  la UMSA ( (Universidad del Museo Social Argentino). Co-Coordinadora de los Grupos de Hombres que ejercen Violencia
Juan José Barreda: Doctor en Teología - Pastor de la Iglesia Bautista de Constitución - Integrante de la comisión directiva de la Asociación - Director de Bíblica Virtual -  Coordinador Continental de la Red del Camino.
Daniela Branchifortti: Psicóloga - Especialista de Violencia Familiar (UBA) - Especialista en Salud Social y Comunitaria - Co-Coordinadora de los grupos de hombres que ejercen violencia - 
Sandra González: Abogada - Especialista en Violencia Familiar -  Coordinadora del Área de Género de la Asociación de Abogad@s de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Integrante del Equipo Legal de la Asociación (Asesoramiento y Patrocinio a víctimas de violencia familiar)  

sábado, 22 de diciembre de 2018

Felices Fiestas 2018-2019

El Equipo Multidisciplinario de la "Asociación Pablo Besson", deseamos una Feliz Navidad y un próspero 2019 a todas las personas que nos han acompañado y que hemos acompañado durante el 2018, en el orden descendente y de izquierda a derecha,el equipo somos:
Malena Manzato (Psicóloga Social), Jorge Garaventa (Psicólogo) , Sebastian Kikuchi (Psicólogo), Andrea Candia (Psicóloga), Matias De Stéfano (Antropólogo), Analia Riverón (Psiodramatista), Maria Blanco (Psicóloga), Matías I. Gutawski (Psicólogo), Candela Micella (Psicóloga), Juan José Barreda Toscano (Teólogo), Jorge Riverón (Administrador), Cristian Gabriel Portillo (Operador Social),Liliana Carmen Mastandrea (Trabajadora Social), Patricia Quintana (Psicóloga), Jheiser Santana (Psiquiatra), María Belen Konic (Psicóloga), Daniela Branchifortti (Psicóloga), Alicia Carpossi (Psicóloga Social), Luciano Jiménez (Psicólogo), Cynthia Adler (Psicóloga), Carolina González (Trabajadora Social), Sabrina Denise Silva (Trabajadora Social), Claudia Massini (Consultora Psicológica), Ana Mansilla (Abogada), Martín Miguel Nieto (Abogado), Diego Ortiz (Abogado), Sandra Gonzalez (Abogada)

La naturalización de la violencia familiar en el procedimiento

Diario Familia y Sucesiones Nro. 180 – 21.12.2018
La naturalización de la violencia familiar en el procedimiento
Diego Oscar Ortiz (1) 

La naturalización e invisibilización son dos rasgos que caracterizan a la violencia. Tomar un hecho de violencia de cualquier tipo como normal o simplemente no verlo forma parte de la temática y es un desafío constante para los y las que trabajan en distintas disciplinas. La desnaturalización y visibilización de lo padecido para poder intervenir desde lo legal, social, médico y psicológico. (2)

Con respecto al procedimiento, estos rasgos se dan en cada una de las etapas: entrevista, denuncia, resolución concediendo las medidas, cumplimiento y al momento de solicitar el levantamiento de las mismas. Desde ya no se puede escindir dichos rasgos de la vida de las denunciantes y por ende su conducta generalmente incide directamente en el procedimiento ya sea abandonándolo o no presentándose en las citas con los profesionales.

 Es interesante analizar cómo se naturalizan los hechos de violencia de cualquier tipo en el momento de la entrevista, en las respuestas dadas en la interposición de la denuncia, en la atención y/o orientación psicológica, etc. Esta naturalización no radica en defender directamente al agresor u la intencionalidad de ocultar información sino que posiblemente la violencia padecida ha dejado una fuerte impronta en la integridad psicofísica de la víctima.

Con respecto a este tema, en un fallo se ha dicho que en los casos de lesiones leves en los que la víctima no ha instado la acción, las fiscalías deben evaluar si existen razones de seguridad o interés público que justifiquen el ejercicio de la acción penal de oficio, en los términos del artículo 72, inciso 2º, del CP. Para esta evaluación se deben ponderar varios factores, entre ellos. Si la decisión de no instar la acción pudo derivarse de cierta justificación, minimización o naturalización de la violencia por parte de la víctima . (3) 

En un caso se tuvo por probado que el condenado propinó a su pareja golpes de tal entidad que le causó incluso el desprendimiento de retina. En el proceso se valoró el testimonio de los padres, vecinos y médico de la víctima, ya que la mujer, pese a haberlo denunciado en oportunidades anteriores, luego desmintió los hechos.

Si bien la damnificada realizó estas declaraciones negando estas situaciones a la que era sometida (negó haber sido golpeada en alguna oportunidad e incluso negó haber hecho denuncias en contra de su esposo por lesiones) el Tribunal, luego de valorar minuciosamente todos los testimonios recibidos y la prueba documental e instrumental, tuvo por acreditados los dichos de la denunciante R., desvirtuando así el testimonio de la damnificada y arribando a la conclusión de que ésta actitud asumida por [la damnificada], que la llevó a negar todo lo que sucedía

El Tribunal confirmó la sentencia de la instancia inferior ya que consideró que habiendo sido fuertemente sometida por la personalidad del acusado, tanto física como psíquicamente a través de discusiones y actitudes violentas, eran suficientes las pruebas aportadas por los diferentes testigos.(4) 

En otro fallo, el sentenciante plantea que la impresión de visu en la audiencia fue la de un caso típico o emblemático de este tipo de delitos: mujeres que se “culpan a sí mismas” por haber irritado o molestado a su pareja con algo; pero también la conducta de muchas otras mujeres que consideran como “normal” que el hombre les exija a gritos, con malos modos y malos tratos , conductas que en (5) una pareja son iguales para ambos; que sienten que es su deber bajar la cabeza, admitir sus “faltas” y sentirse como “esclavas” o como “ingratas” para con el hombre proveedor . (6) La clave está en la detección de estos rasgos para intervenir con la tan mencionada perspectiva de género.

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(1 )Abogado ( UBA), Profesor Universitario en Ciencias Jurídicas ( UBA), Especialista en Violencia Familiar ( UMSA), Director de la Revista de Actualidad en Derecho de Familia de Ediciones Jurídicas, autor de libros y artículos de su especialidad. Integrante del Equipo Legal de  la Asociación Pablo Besson. 
(2) La violencia doméstica se sigue percibiendo como algo aceptable y legítimo. Durante su visita a Kirguistán, la Relatora Especial observó que el 38% de las mujeres entre 15 y 49 años opinaba que un marido tenía derecho a golpear a su esposa en diversas situaciones. Por otra parte, la violencia doméstica es también un delito que rara vez se denuncia (Informe de la Relatoría especial sobre violencia contra la mujer ONU, pág. 11). 
(3)  CNACC, Sala VI, Causa n° 58017935/2012/1/CA1, “B., C. M. s/incidente de falta de acción”, de 20/08/2013, voto del juez, Dr. Filosof. 
(4) García, Mercedes Omar p.s.a. lesiones graves calificadas, Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, 9/03/09
(5) La negrita me pertenece
(6) T.S.J., Sala Penal, Sent. nº 9, 19/02/2013, “FARIAS, Luis Alberto p.s.a. Lesiones Leves -Recurso de Casación-", Expdte “F”, 03/12, Vocales: Cafure de Batistelli, Tarditti, Blanc G. de Arabel.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

EL GRITO SILENCIOSO

MALTRATO PSICOLÓGICO

Se basa en comportamientos intencionados, ejecutados desde una posición de poder y apuntan a desvalorizar, producir daño psíquico, destruir la autoestima y reducir la confianza personal de sus parejas. El  padecimiento del maltrato psicológico lleva a la des-personalización, al mismo tiempo que genera dependencia hacia persona que los inflige. 
El maltratador se vale para ello de insultos, acusaciones, amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, silencios, refunfuños,indiferencias, frialdades y desprecios.                El maltrato psicológico también está presente en el mundo laboral, el conocido como mobbing”, y en el escolar, el llamado bullying”.

ATAQUES SUTILES

Estos ataques sutiles, no son tan visibles ni manifiestos como los físicos. De hecho, en muchas ocasiones la propia víctima no es consciente de ellos hasta que sufre una agresión corporal, pero sus consecuencias pueden ser más graves y duraderas con el tiempo.

CICLO DE LA VIOLENCIA
Las agresiones continuadas, tanto verbales como no verbales (el silencio, la indiferencia, la frialdad, los gestos…), crean una relación siniestra de codependencia entre el maltratador y la víctima. Ambos terminan necesitándose. La víctima porque estando sola siente que no es nadie y el miedo y la angustia la paraliza; y el que maltrata, porque se siente que es alguien a través de la dominación que ejerce. La situación de codependencia es tal que la víctima termina protegiendo y disculpando al maltratador. Recorre hasta ahí un proceso destructivo en el que va perdiendo la confianza en sí misma y la capacidad de respuesta, se va anulando y va interiorizando que de allí no se sale y abandona toda esperanza. La violencia aumenta con el tiempo y la impunidad que los maltratadores creen tener sobre sus víctimas, las cuales ya sumisas por la rutina, la repetición las promesas no cumplidas terminan soportando en silencio "sus desgracias" con la esperanza de que el "cambio" tan anhelado llegue. Transitan entonces el Ciclo de la Violencia que puede llevar años para salir de él. Casi siempre con ayuda externa


CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LOS MALTRATADORES
§   Posiblemente han sido maltratados en su niñez, o  han presenciado violencia en sus familias.
§  Poseen un temperamento explosivo que se activa con pequeñas frustraciones o argumentos.
§   Son extremadamente posesivos y envidiosos. Poseen un deseo intenso de controlar a sus parejas.
§  Los  sentimientos de masculinidad dependen de la dependencia de la mujer sobre ellos. Sólo se sienten hombres si sus parejas son completamente sumisas y dependientes de ellos.
§   Tienen relaciones superficiales con casi todas las personas.  La relación principal, si no exclusiva, es con sus parejas.
§    Tienen baja autoestima
§  Tienen expectativas inamovibles acerca de las relaciones de pareja y no tolerarán menos. Esperan de ellas que se comporten de acuerdo con sus expectativas o sus ideas de cómo una esposa "debiera ser", en ocasiones como fue por parte de sus padres, o justo lo contrario. Exigen que ellas cambien para poder acomodarse a sus expectativas. 
§   Tienen una gran capacidad para creerse sus propias mentiras. Proyectan toda la culpabilidad de su relación sobre su pareja: No se hubiera emborrachado si ella no le molestara tanto. No se enojaría si ella hiciese lo que se espera de ella. Si algo sale mal es por ella, que seguramente lo provocó intencionalmente y planea contra él. Nunca aceptará asesoramiento pues el problema no tiene nada que ver con él. O puede que acepte asesoramiento pero a la hora de la verdad la evita y pone excusas para no recibirlo. Tampoco quiere que ella reciba asesoramiento porque según su razonamiento su problema se solucionaría si se volviese a él.
§  Pueden ser descritos como hombres que "tienen doble personalidad"O son encantadores o extremadamente crueles,  son muy egoístas o muy generosos, dependiendo del  estado de ánimo o de quién esté presente.
§  Una de las mayores características de los maltratadores es su gran capacidad para engañar a otros/as. Pueden aparentar ser una persona calmada, encantadora, y muy educada. De ahí que muchas veces cuenta incluso con el apoyo de la familia de la víctima.

¡¿Te mereces ser feliz! ¡Esa es tu verdadera vida!
Pedí ayuda, se puede salir

Malena Manzato