lunes, 6 de febrero de 2017

El concepto de reparación civil derivada de daños en situaciones de violencia familiar

DIARIO DPI
Diario Civil y Obligaciones Nro 99 – 06.02.2017
Por Dr. Diego Ortiz

El comienzo de un verdadero cambio frente a este fenómeno depende de varias acciones como la prevención, detección, protección, seguimiento y finalmente reparación. El derecho es una de las disciplinas que contribuye en cada una de estas acciones. Para hablar del concepto de reparación en el ámbito de un proceso de familia, específicamente el de violencia familiar tenemos que desligar la idea de reparación como sinónimo de interés económico y patrimonial, comenzar a pensar en la función docente y su contribución a eliminar los patrones socioculturales que diferencia un género de otro/os y le asignan roles como si fueran “naturales” para perpetuar el ejercicio de poder. Es importante hablar en esa temática del concepto de reparación antes que el de responsabilidad porque cambia sustancialmente el eje del sujeto pasible del resarcimiento, del dañador al dañado. Esto quiere decir que el planteo de la vía civil va a estar enfocado en el resarcimiento de los derechos vulnerados de las personas en situación de violencia (como por ejemplo mujer, niños, niñas y adolescentes, adultos mayores, padecientes mentales, otros géneros) y no en la persona que la ejerce.  Este cambio no es sólo terminológico sino eminentemente conceptual e inescindible de la temática.
La denuncia y la consiguiente adopción de medidas cautelares apuntan a resguardar los derechos personalísimos de las personas y la interposición de la vía civil no es la excepción. Por otro lado, la reparación en estos supuestos no sustituye la adopción de medidas de protección establecidas en las leyes de protección contra la violencia sino que complementa la mentada protección mediante la concesión de una indemnización que contemple todos los daños provocados y debidamente acreditados en tiempo y forma. Ya ubicándonos en el concepto de lo que se entiende por reparación en estos supuestos, podemos decir que ésta no subsana ni borra los derechos vulnerados, porque el contenido fáctico donde se ha producido el daño es de carácter extra-patrimonial.

La resolución judicial en una demanda de daños y perjuicios condenando a pagar una suma de dinero no reemplaza las consecuencias que pueden producirse en la salud de las personas, como por ejemplo, el abuso sexual de un menor de edad, el maltrato emocional y/o físico de una mujer, la violencia económica ejercida contra un adulto mayor o padeciente mental o la vida de una persona. Por eso en algunos fallos se plantea que en estos supuestos se crea como una ficción legal, en donde lo que puede decir el derecho no refleja una reparación real de las consecuencias que la violencia ocasiona. Sin embargo la apertura de la vía civil establecida expresamente en el art. 35 de la Ley de Protección Integral Nº 26.485 es una forma adicional de reparar el daño ocasionado. En el ámbito internacional como en cierta jurisprudencia de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, se habla de otras formas de reparar los daños que excede lo económico como la construcción de un monumento en alusión a las víctimas, el otorgamiento de becas de estudio a familiares, el pedido de disculpas por parte de un funcionario, el compromiso de los  operadores de sensibilización, capacitación e implementación de prácticas institucionales, etc.

La reparación en este sentido tiene relación con lo simbólico, con poder plasmar en un acto, medida u obra unas disculpas de parte de los organismos del Estado por no haber accionado en su momento de la manera adecuada y por parte de la sociedad por haber naturalizado y permitido esta situación. Asimismo este tipo de acciones permitirá que el tema se instale y perdure en el tiempo. Cuando se entabla una acción de estas características y se trata de cumplimentar con los presupuestos generales de responsabilidad, es necesario reconceptualizar los para ser comprendidos en la temática, no siendo suficiente una remisión a conceptos generales de la responsabilidad civil. A su vez cuando hablamos de los daños a reclamar podríamos hablar de una interpretación particular que incorpore conceptos propios de la especialidad y el contexto en donde el daño se produce. Un ejemplo de ellos sería el daño moral, un rubro que de por sí cuesta cuantificar en otros procesos y establecer parámetros para determinar una suma que diste de ser arbitraria.

En determinadas situaciones este es patente y no requiere el ofrecimiento y producción de prueba alguna como se ha resuelto en situaciones de abuso sexual infantil. En conclusión el concepto de reparación en estos supuestos requiere lineamientos civiles sin olvidar la especialidad de la temática.

Dr. Diego Ortiz
Abogado
Especialista en Violencia Familiar

jueves, 2 de febrero de 2017

Diplomado en Violencia Familiar - Prevención y Asistencia


La banalización de la perimetral


Dr. Diego Oscar Ortiz
Abogado - Especialista en Violencia Familiar
Integrante del Equipo Inter-disciplinario de la
Oficina de Violencia Familiar de la Corte de Justicia
Integrante del Equipo Docente de la Asociación "Pablo Besson"


En la calle o en alguna reunión social o familiar escuchamos frases como: “Le dieron la perimetral”, “Esos doscientos metros que nos separan”, “eso que decidió el juez y que no sabemos qué es”. Frases que desconectan a la persona de la medida que la tiene que proteger, como si no fuera protagonista de este procedimiento especial en el que la pide.Esto se relaciona directamente con la falta de información de los operadores y la invisibilización y naturalización de la violencia padecida por las personas que van hacer la denuncia. Hace unos meses una periodista decía que efectuar la denuncia en la Oficina de Violencia Domestica le sirvió para cambiar a su pareja (el denunciado), cuando el mecanismo de la denuncia es el inicio de un procedimiento para solicitar una medida de protección y no es por si la clave de una solución. Esto genera confusión al público y eventualmente un riesgo para toda persona en situación de violencia que cree que con la sola interposición de una denuncia, está “cambiando” al agresor.
Por otro lado también ocurren hechos como que un conductor de televisión utilice una parte de su  programa con dos famosos para parodiar la medida de prohibición de acercamiento. A esto se suma que estos famosos al momento de dicho “show”, eran partes en el procedimiento con la adopción de medidas vigentes.
Estas son frases o hechos que banalizan un tema tan importante como el procedimiento de violencia familiar, específicamente la denuncia y las medidas de protección en el procedimiento civil o en el penal derivado de estas situaciones de violencia. Hacen pensar sobre la facilidad del incumplimiento de la medida o la falta de compromiso de los integrantes de la sociedad- entre ellos el conductor- en eliminar este flagelo.

Con esto no  se trata de falta de sentido del humor o de entendimiento de la lógica del programa, sino que son temas serios que involucran historias previas de violencia a la concesión de la medida. El riesgo de banalizarlos genera descreimiento institucional, ajenidad del procedimiento de las partes y que la medida de prohibición de acercamiento no se tome en serio como una medida protectora de la integridad psico-física de las personas que atraviesan este tipo de situaciones. 

Notas Adicionales:
http://www.lanacion.com.ar/1950204-bailando-por-un-sueno-2016-tres-parejas-en-la-cuerda-floja-en-una-noche-en-la-que-fede-bal-debio-respetar-la-perimetral-impuesta-por-barbie-velez

sábado, 28 de enero de 2017

¿Puede la Violencia Psicológica incidir en la Anorexia?



Andrea Marcela Candia

- Psicóloga 
- Máster en Programación Neurolingüística 
- Cordinadora de los Grupos de Mujeres 
en situación de violencia.



En el devenir de la salud mental hoy se están escuchando  cada vez más estos temas; por un lado  la visibilizacion de la violencia como problemática social predominante, en el núcleo primario (Familia) y por el otro la anorexia como un problema de salud pública.
Olvidándonos que en cierto punto van muy de la mano, es fácil no percibirlo ya que el estereotipo de género es una de las agresiones más arraigadas, extendidas y naturalizadas contra las mujeres en todo el planeta.
Esta situación está basada en el culto a la delgadez y a  los modelos de belleza impuestos por los distintos medios de comunicación; donde se destacan el cine, la TV, medios escritos y redes sociales.  Lo cual no sólo ocasiona en las mujeres graves problemas de salud física, sino que, por medio de estas exigencias, el patriarcado reafirma la hegemonía de su poder, al valorar a las mujeres únicamente por su cuerpo.
Pero desde cuándo la visión de la mujer con ciertas medidas es sinónimo de belleza? Según Vega Montiel[1], estos cánones se originan en el imperialismo cultural, en modelos desarrollados por países poderosos, que cuentan con recursos para generar contenidos y permearlos en culturas locales. Así vemos que los cánones estéticos occidentales no corresponden con el tipo de mujer común, reales y diversas que circulamos por los países de América Latina, ya que dependiendo la ubicación geográfica las formas corporales son muy diversas y no implican no ser bella. Este tema  ha trascendido de tal forma que afecta a un número importante  de mujeres. En mi caso he conocido historias donde expresiones tales como: “Que gorda que sos”, “Sos fea”, “Sos deforme”, “Celulítica”, “Todo lo que te pones te queda horrible”, “Bola de grasa” “me das vergüenza” entre otras tantas expresiones de violencia psicológica,  llevan a posicionarlas y hacerles creer que solo tienen valía por su aspecto físico. Obligándolas a dietas extremas,  automedicación metabólica para adelgazar, depresión, ansiedad y cirugías estéticas. Siendo estos el extremo de una camino del qyue es difícil regresar, ya que se puede convertir en Anorexia, un trastorno complejo, que necesita ser acompañado de profesionales. No con ésto quiero decir que la violencia psicológica sea un único factor que influyente en la Anorexia, pero sí hace parte de uno de los factores que pueden condicionar el desarrollo del trastorno. Ya que alcanzar estas exigencias pueden llevar al desarrollo de enfermedades físicas letales..

Es por esto que hago un llamado de conciencia a madres, padres, novios/as cuidadores/as, maestros, familia extensa, amigos/as y a  la población en general, por el respeto a la diferencia desde la primer infancia y a los demás. Para que se continúe previniendo y se pueda entender que parecen temas aislados, pero hay mujeres a las que estos comentarios le afectaron para siempre con un antecedente que  en algunos casos pudo ser Anorexia.





[1] Aimé Vega Montiel, del Programa de Investigación Feminista del CEIICH
Foto: Tomada de salud180.com

martes, 24 de enero de 2017

La importancia de la denuncia en Violencia de Género y Violencia Familiar

A través de los medios de comunicación recibimos información de femicidios  y muchas veces cuando se les pregunta a los vecinos o gente cercana en la mayoría de los casos admiten haber escuchado o visto situaciones de violencia pero por lo general ninguno efectuó la denuncia correspondiente antes del drástico desenlace. Así fue el caso de Andrea Sequeira  de 40 años a quien su pareja asesino el pasado 3 de enero en Glew, los vecinos relataban un día después a la hija de Andrea  lo que habían visto y escuchado esa noche: “El marido la entró de los pelos a la casa, la estaba fajando y no escuchamos más nada" ( copio textual como esta en la denuncia) pero nadie del barrio llamo al 911 menos al 144 mientras esto sucedía, después de casi veinte horas su hija quien vivía en otro lugar realizó la denuncia. Lamentablemente existen pautas culturales arraigadas en la sociedad  que naturalizan a la violencia, es común escuchar las siguientes expresiones: “si siempre se peleaban, le pegaba  o siempre oíamos  gritos ruidos llantos” y nadie llama o hace la denuncia, minimizan estos hechos como algo  común, o no quieren entrometerse.  Para erradicar la violencia debemos lograr concientizar a la sociedad que el silencio u omisión puede tener consecuencias fatales para la víctima y que con un llamado podemos evitar un final letal, un femicidio.

En nuestro país tenemos dos leyes nacionales una es la 24.417 Ley de Protección contra la Violencia Familiar y la Ley 26.485 de Protección integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales        y a nivel provincial la Ley 12.569 que indican quienes deben denunciar, donde y cuando. 

Analizaremos  primero: 

¿Qué es la denuncia?

Es el primer acto en donde quien es víctima de una situación de  violencia hace público este hecho. La denuncia debe hacerse ante quien puede y tiene la obligación legal  de receptarla.  Es importante destacar que la víctima debe aportar la mayor información y elementos posibles que son sumamente útiles y facilitan la investigación tanto ante el Juez competente o en la Oficina de Violencia Domestica que depende de la Corte Suprema de la Nación y o en sede penal o Ministerio Publico.  En provincia de Buenos Aires funcionan las Comisarias de la Mujer y la Familia y/ o en caso de hechos que constituyan un delito, como lesiones o amenazas, se pueden efectuar también en las Fiscalías y Juzgados de garantías de turno. Puede ser en forma verbal o escrita

 ¿Qué se denuncia?

Todo tipo de violencia física, psicológica, sexual, amenazas, hostigamiento psicológico esto es toda acción u omisión de un comportamiento destinado  a provocar directa o indirectamente daño físico  psicológico o moral.


IMPORTANTE: No es necesario tener pruebas de estos hechos ni testigos, tampoco se requiere  que  acompañe un abogada/o. Todos los trámites son gratuitos el damnificado/a  tiene derecho a ser escuchada en un lugar de intimidad y recibir una respuesta rápida y efectiva. Siempre debe leer la denuncia y, si no escribieron algo de lo que contó,  puede pedir que lo escriban o si tal vez  algo que relato no fue escrito de la manera que lo describió debe solicitar que lo corrijan. Es su derecho. Solicitar una copia es  obligación  de las autoridades brindártela. Si hubo lesiones, debe concurrir al médico para ser asistida (al hospital o al centro de salud más cercano) y pedir el certificado médico que manifieste el estado de salud y presentarlo en la denuncia. Si la persona siente temor de regresar a su casa debe también informarlo y solicitar medidas de protección


¿Quiénes pueden denunciar? 
Todos y todas  pueden denunciar un hecho de violencia si escuchan gritos o ven que existe un maltrato hacia una mujer, niña, adolescente  y adultos mayores.  Ya sea como familiar, vecino, amigo, compañero de escuela, trabajo o si esto ocurre en la vía publica  podes denunciar esta situación pues está en juego la vida y la salud de quienes sufren actos de violencia. La misma puede ser en forma verbal llamando al 911 o 144.


IMPORTANTE: RESERVA DE IDENTIDAD PARA UN TERCERO QUE DENUNCIA HECHOS DE VIOLENCIA

 Muchas veces las personas no desean hacerlo pues creen que quedan involucradas y a veces por temor no realizan la denuncia es importante saber que no es necesario identificarse y en caso de hacerlo que se omita esa información.  La ley 26485 en el artículo 21 dice en su parte final: “… Se guardara reserva de la persona denunciante.” En provincia de Buenos Aires la ley 12 569 incluyo la reserva de identidad de los terceros quienes están legitimados para informar a las autoridades  competentes hechos de violencia el art. 6: “… Se guardara reserva de la persona denunciante.”

¿Quiénes están obligados a denunciar?

Ley 24.417 art 2: “También estarán obligados a efectuar la denuncia los servicios asistenciales sociales o educativos, públicos o privados, los profesionales de salud y todo funcionario público en razón de su labor.”

En la Ciudad de Buenos Aires, y en cuanto al deber que compete a los funcionarios públicos, la ley 710 del 29 de noviembre de 2001, reglamentaria de la ley 24.417, prevé en su art. 1° que “el agente público, que en razón de su labor se encuentre obligado a asistir, diagnosticar, peritar o efectuar denuncia por violencia intrafamiliar o abuso sexual (...), puede solicitar asesoramiento a la Procuración General de la Ciudad, quien debe prestarlo al sólo requerimiento”. El art. 2° de la norma citada contempla la posibilidad, para tales agentes, de requerir el patrocinio de la Procuración General si fueran demandados civilmente en cumplimiento de la obligación prevista por el art. 2° de la ley 24.417. La Procuración General designará un abogado para que asesore legalmente al obligado dentro del segundo día de notificada de las necesidades de practicar pericias o efectuar denuncias (conf. art. 3°).

Las funciones establecidas a la Procuración General por la ley 710 son de carácter transitorio, a regir por el término de un año hasta la creación del Servicio de Asesoramiento Jurídico Integral en temas de violencia intrafamiliar y/ o abuso sexual.

La finalidad última de la ley citada es la de promover las denuncias por parte de las personas obligadas legalmente, proporcionándoles asesoramiento y patrocinio gratuito en caso de ser demandadas civilmente.

Plazo :El art 4° del decreto 235/96, reglamentario de la ley de Protección contra la Violencia Familiar, establece que “la obligación de denuncia a que se refiere el art. 2° de la ley 24.417, será cumplida dentro de un plazo máximo de 72 horas, salvo que, consultado el programa previsto en el tercer párrafo del art. 2° de esta reglamentación surja que el caso se encuentra bajo atención o que, por motivos fundados a criterio del denunciante, resulte conveniente extender el plazo”.

CONCLUSIÓN

Es responsabilidad de  todos poner fin a la violencia debemos involucrarnos para combatir este flagelo que año tras año arrasa con cientos de vidas y deja marcas físicas y en el alma de cientos de mujeres y niñas. La violencia es  una conducta aprendida, por lo tanto, puede ser desaprendida y reemplazada por otros mecanismos, no destructivos, de resolución de conflictos. Debemos trabajar en la prevención y educación para desnaturalizar determinadas conductas sociales que responden a tradiciones  ancestralmente machistas y no tomar como un simple hecho normal la violencia y agresividad en el ámbito familiar. Cada uno de nosotros podemos hacer nuestro aporte y evitar un mal mayor, si cada vez que presenciemos o escuchemos un episodio de violencia marcamos solo tres números   y  lo denunciamos.  Pensemos que un llamado podemos salvar una vida.  


Dra. Sandra González
Abogada
Especialista en Violencia Familiar






viernes, 20 de enero de 2017

Decágolo de Crianza Saludable

Un decálogo que contribuye a  preservar los valores de los niños y niñas que luego suelen ser desviados hacia el prejuicio y la violencia por la educación adulta y social.

Lic. Jorge Garaventa - Psicólogo


 
1-   La diferencia física entre niños y niñas no implica ningún tipo de jerarquías sino horizontes distintos y creativos en las formas de relación de ambos sexos. Un buen paso es incentivar el juego en ambos sexos, aún en aquellas etapas en que los expertos señalan que indefectiblemente ocurrirá lo contrario, ya que se trata de construcciones culturales caprichosas.

2-   El rechazo a la diferencia, aún en sus más inocentes disfraces,  es siempre una debilidad. Educar en el respeto a lo diverso previene la violencia racial y de género.

3-   La sexualidad es un acto de amor complementario. Es fundamental desarmar desde los primeros años cualquier concepto que tienda a ubicar a alguno/a de los integrantes del encuentro sexual en una situación de dominio o sometimiento.

4-   Mujeres y varones suelen utilizar distintas lógicas de pensamiento y acción, además de sensibilidades diversas. Educar en la empatía, proyectarse al lugar de la otra persona, permite aprender que la existencia de múltiples cosmovisiones no implica la natural predominancia de unas sobre otras.

5-   Aunque más trabajosa, la apuesta a una educación pacífica, con predominio de la palabra y la razón garantiza un crecimiento en el respeto hacia el otro y hacia sí mismo. Quien ha sido golpeado aprende que su cuerpo no tiene valor, está expuesto a la violencia y el abuso en la niñez y en la adultez y supone que los conflictos se resuelven a los golpes.

6-   El libre ejercicio de la sexualidad implica acciones de mutuo consentimiento. Un no es siempre un no. La educación desde los primeros tramos ha de poner especial énfasis en el respeto de la voluntad ajena. Puede entenderse que una relación sexual no sea un acto de amor pero no ha de admitirse que no sea un acto de respeto.

7-   Así tengan miles de años y se los denomine sabios en algunas ocasiones, los escritos que denigren a la mujer son discriminatorios y violentos y han de ser señalados como responsables de la violencia de género. Algunas religiones y filosofías han sido el sostén del patriarcado, doctrina que sostiene “el natural predomino del hombre sobre la mujer.

8-   El fundamento de una educación para la igualdad debe basarse en una perspectiva de género, esto es, una herramienta que permita decodificar la violencia hacia la mujer y la niñez que se inscribe en la cultura occidental vigente y que se trasmite a través de “inmodificables preceptos tradicionales”, “construcciones científicas” o “manifestaciones graciosas inocentes”. Ha de enseñarse que a través de estas modalidades u otras, se trafica violencia.

9-   Recalcar que decir y escuchar son las formas más respetuosas de comunicarse. Valorizar la palabra del niño y de la niña presupone adultez sana. Los niños y las niñas son graciosos/as cuando se están divirtiendo. Burlarse cuando razonan seriamente siembra sentimientos de impotencia y desvalorización y es siempre un abuso de poder.
 
10-              Las reflexiones y sugerencias de este decálogo son aplicables a la educación de niñas y niños en todas las etapas de la educación. Los adultos responsables adecuarán las formas de diálogo a la edad de los/as niños/as, pero los contenidos son pertinentes desde el comienzo mismo del proceso. Si se espera “que sean grandes para comprender”, estaremos dando una ventaja irrecuperable a los contenidos patriarcales que son el germen rico en proteínas de maltrato, abuso, desvalorización... violencia en todas sus formas. La confianza en el dialogo con la niñez es un tesoro preciado para quienes soñamos con una sociedad mejor e igualitaria.
 


Lic. Jorge Garaventa
Psicólogo Clínico
Integrante del Equipo Multidisciplinario de la Asociación
Especialista en Violencia Familiar
http://www.jorgegaraventa.com.ar/mi_curriculum.htm